Cada vez que se abordan los problemas del símbolo, del simbolismo y su desciframiento, se presenta una ambigüedad fundamental. El símbolo no solamente posee un doble sentido: uno concreto, propio, y el otro alusivo y figurado, sino que incluso la clasificación de los símbolos nos revela los «regímenes» antagónicos bajo los cuales se ordenan las imágenes. Más aún: el símbolo no sólo es un doble, ya que se clasifica en dos grandes categorías, sino que incluso las hermenéuticas son dobles: unas reductivas, «arqueológicas», otras instauradoras, amplificadoras y «escatológicas». Es que la imaginación simbólica es negación vital de manera dinámica, negación de la nada de la muerte y del tiempo. Esta esencia dialéctica del símbolo se manifiesta en muchos planos, y Gilbert Durand la examina partiendo del psicoanálisis freudiano y llegando a la teofanía, para encontrar a la imaginación simbólica confundiéndose con la marcha de toda la cultura humana. Pues es en el irremediable desgarramiento entre la fugacidad de la imagen y la perennidad del sentido que constituye el símbolo donde se refugia la totalidad de la cultura de los hombres, como una mediación perpetua entre su Esperanza y su condición temporal.
| Dimensiones | 1,00 × 13,50 × 22,50 cm |
|---|---|
| Idioma | SPA |
| Editorial | AMORRORTU |
| Año Edición | 2019 |
| Colección | FILOSOFIA |
| Encuadernación | CD-AUDIO |
| Páginas | 152 |
| ISBN | 9789505183708 |
| Autor |
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