«En adelante, a mis ojos, Francis Bacon iba a encarnar la pintura más que ningún otro artista. Desde esos tiempos de juventud, su pintura ya nunca me abandonaría. Porque se engancha a ti, vive en ti, contigo. Un tormento que se aferra y no te suelta más. Sus personajes en crisis generalizad crisis moral, crisis física, como escribe el crítico inglés John Russell, viven a tu lado y te recuerdan sin cesar que la vida es esa cuerda tirante tendida entre el nacimiento y la muerte. Esa vida que te aporta visiones exacerbadas, un vecino de hospital, de asilo. La pesadilla está cerca: dolores, gritos, un cuerpo replegado sobre sí mismo, concentrado en las contorsiones, en el sufrimiento incluso. El terror se mantiene ahí, instalado en esos personajes que aúllan en silencio. Una crueldad desplegada y visible, revelada por esos hombres tapiados en un cuadro espacial».
ARQUITECTURA, ARTE, CINE Y FOTOGRAFIA, LIBROS
El olor a sangre humana no se me quita de los ojos
12,00 €
Disponibilidad: 2 disponibles
| Dimensiones | 0,80 × 11,50 × 18,00 cm |
|---|---|
| Idioma | SPA |
| Editorial | ACANTILADO EDITORIAL |
| Año Edición | 2012 |
| Colección | CUADERNOS DEL ACANTILADO |
| Temas | AGB; |
| Encuadernación | RUSTICA |
| Páginas | 128 |
| ISBN | 9788415277842 |
| Autor |
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