Los niños del colegio se burlaban de Eduardito por el tamaño familiar de su nariz con la que no se mojaba la boca cuando se duchaba. Para animarlo, cuando llegaba a casa su madre siempre le leía el mismo cuento: El patito feo, hasta que un día se maravilló al descubrir que tenía una nariz que servía para cualquier cosa. Aceptarnos como somos supone una existencia más plena y afianza una construcción saludable de la personalidad. Este cuento reivindica con humor el derecho a ser imperfectos y felices.
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Tipo de Precio: P.Fijo
Fecha de Modificación: 2025-03-03
Materias IBIC: YBCS;




